Mejor sin plásticos

Mejor sin plásticos

El 99 % del plástico se fabrica a partir de petróleo y gas, y el ciclo de vida completo del plástico está envenenando nuestra salud, dañando a las comunidades, destruyendo nuestro medio ambiente y alimentando la crisis climática.

Si no se controla, la producción de plástico podría triplicarse para 2050. Del 25 de noviembre al 1 de diciembre los líderes mundiales se reunieron en Corea del Sur para la quinta ronda de conversaciones sobre el Tratado Global de los Plásticos que podía ponerle un fin a la crisis del plástico a nivel mundial.

Finalmente, la sesión del Comité Intergubernamental de Negociación (INC5) para el Tratado Global sobre Plásticos concluyó sin un acuerdo definitivo, dejando pendientes las decisiones clave para una reunión final que será decisiva en la lucha contra la crisis de plásticos. Este resultado nos recuerda la enorme influencia de las industrias que buscan mantener el statu quo. Sin embargo, también muestra que existe una mayoría de países dispuesta a tomar decisiones ambiciosas para proteger el planeta. 

Greenpeace en Colombia estuvo presente en las negociaciones. Para Colombia el camino no puede depender únicamente de las negociaciones internacionales. Es crucial que el país avance en la implementación de políticas públicas sólidas, como la prohibición de plásticos de un solo uso, y que fomente modelos de consumo más sostenibles que incluyan a las comunidades en soluciones justas y efectivas.

En 2024 durante la campaña “Protege el Pacífico Colombiano” a bordo del barco Arctic Sunrise fuimos testigos directos de la contaminación plástica en la Isla de Malpelo. En nuestras costas del Pacífico y el Caribe colombiano, se han encontrado entre 8.000 microplásticos por metro cuadrado de playa​​. Estos residuos afectan a más de 690 especies marinas, con consecuencias devastadoras como la ingestión de plásticos y la muerte de aves y mamíferos marinos.

Además, el aumento de la producción de plástico conlleva una mayor exposición a sustancias químicas tóxicas para las comunidades cercanas a las instalaciones de producción, lo que agrava el daño ambiental. La producción continúa sin control es un riesgo financiero y ya no es una opción viable para el crecimiento económico.

Greenpeace y su trabajo por el fin de la era del plástico

Desde Greenpeace, se ha trabajado durante mucho tiempo en campañas que exponen la crisis plástica que está viviendo el planeta, y el impacto ambiental que tiene puntualmente estamos trabajando en:

  •  ✔️exponer a las industrias por la masificación, producción y comercialización de productos innecesarios y que son altamente contaminantes,
  • ✔️apoyamos las negociaciones del tratado global de plásticos 
  • ✔️instamos a los actores claves a tomar medidas prontas para reducir al máximo la producción, la degradación ecológica de ecosistemas como los océanos y la salud humana.

¿Por qué tenemos que disminuir la utilización de plásticos en nuestro país y en el mundo?

  • Se consumen 1.250.000 toneladas de plástico por año.
  • El 74% de los envases termina en rellenos sanitarios.
  • Cada colombiano desecha 24 kilos de plástico anualmente. O sea, 1.250.000 de toneladas para el país. Al menos el 56% son plásticos de uso único.(fuente DNP)
  • Los plásticos invaden las ciudades y contaminan mares, ríos y manglares. Los ríos Magdalena y Amazonas se encuentran entre los 20 más contaminados por plásticos en el mundo.
  • Menos del 20% del plástico se recicla.
  • Cada segundo más de 200 kilos de basura van a parar a los océanos del mundo. El 80% proviene de la tierra.
  • Un colombiano habrá producido aproximadamente 1,8 toneladas de residuos plásticos al final de los 77 años de expectativa de vida. En un escenario óptimo, sólo 162 kg serán reciclados.
  • Se estima que hay más de 150 millones de toneladas de desechos plásticos en los océanos
  • En Colombia, tanto del Pacífico como del Caribe, se han podido encontrar hasta 8.000 microplásticos y de 23 a 52 microplásticos por metro cuadrado de playa
  • Más de 690 especies marinas están siendo impactadas de forma negativa por los desechos plásticos
  • Para el 2050, todas las especies de aves marinas estarán alimentándose de desechos plástico

En casos concretos de contaminación por microplásticos, se han encontrado trazas de este material , en el cerebro, la placenta de bebes, la sangre que comprueban que los plásticos están presentes en toda la cadena alimenticia y que por ende muchos animales, aguas y ecosistemas están contaminados.

¿Qué sucede con el plástico cuando llega a los mares y océanos?

  • Una vez los objetos de plástico llegan al medio marino tardan entre décadas y cientos de años en degradarse. El tiempo de degradación depende del tipo de plástico y de las condiciones ambientales a las que se expone (luz solar, oxígeno, agentes mecánicos).
  • La acción del oleaje acelera este proceso y como resultado los fragmentos más grandes se van rompiendo en trozos más pequeños, generando microplásticos.
  • Es difícil estimar el tiempo que tarda en biodegradarse el plástico en los océanos pero se considera que es mucho más lento que en tierra. Una vez que el plástico queda enterrado, pasa a la columna de agua o queda cubierto por materia orgánica o inorgánica (lo que es muy frecuente en el medio marino) queda menos expuesto a la luz solar, y disminuyen las temperaturas y el oxígeno, lo que retrasa su degradación.
  • Durante todo este tiempo hasta que se degradan, todos los objetos de plástico que llegan al mar pueden causar graves daños a la fauna marina. Cada año, más de un millón de aves y más de 100.000 mamíferos marinos mueren como consecuencia de todos los plásticos que llegan al mar.
  • Mientras el uso y consumo de plásticos de un solo uso aumenta anualmente, la capacidad de los sistemas de reciclaje no aumenta a la misma velocidad.

Fuente: Green Peace

https://www.greenpeace.org/colombia/tag/plasticos/

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Tendencias en materiales biodegradables para el sector hortofrutícola

Tendencias en materiales biodegradables para el sector hortofrutícola

Los materiales biodegradables que están revolucionando el empaque hortofrutícola

La industria hortofrutícola, clave para la economía Latinoamérica, enfrenta un desafío crucial: equilibrar su crecimiento con la necesidad de sostenibilidad ambiental.

Los empaques plásticos, predominantes en el sector, han contribuido significativamente a la contaminación global, lo que ha llevado a regulaciones más estrictas y a una creciente demanda de soluciones sostenibles.

En este contexto, los materiales biodegradables surgen como una alternativa innovadora para transformar el empaque hortofrutícola, promoviendo un cambio hacia prácticas más responsables con el medio ambiente.

Contexto actual del empaque hortofrutícola

Los empaques plásticos han sido la norma en el sector hortofrutícola debido a su bajo costo y durabilidad. Sin embargo, la acumulación de residuos plásticos representa un problema crítico para el medio ambiente.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el sector agrícola genera aproximadamente el 12% de los residuos plásticos a nivel global, muchos de los cuales provienen de empaques hortofrutícolas.

Estas regulaciones buscan fomentar la adopción de soluciones innovadoras que minimicen el impacto ambiental, ofreciendo al mismo tiempo oportunidades para que las empresas lideren con responsabilidad.

Materiales biodegradables más utilizados en el sector hortofrutícola

La innovación en materiales biodegradables ha llevado al desarrollo de diversas opciones adaptadas a las necesidades del sector hortofrutícola:

  • Bioplásticos: Producidos a partir de fuentes renovables como el almidón de maíz y la caña de azúcar, los bioplásticos son una solución versátil. Además de ser biodegradables, algunos tipos son compostables, lo que permite su descomposición en condiciones controladas.
  • Fibras naturales: Materiales como el bambú, el bagazo de caña y el cáñamo son cada vez más populares para la fabricación de empaques resistentes y biodegradables. Estas fibras no solo son sostenibles, sino que también pueden reutilizarse antes de desecharse.
  • Películas comestibles: Una innovación disruptiva en el sector hortofrutícola, estas películas están diseñadas para recubrir frutas y vegetales, prolongando su frescura. Fabricadas a partir de proteínas o polisacáridos, son totalmente biodegradables y, en algunos casos, comestibles.

Ventajas y desafíos de los materiales biodegradables

Ventajas Desafíos
Impacto ambiental reducido: Los materiales biodegradables se descomponen naturalmente, disminuyendo significativamente los residuos en vertederos. Costos: Los materiales biodegradables suelen ser más caros que los plásticos tradicionales, lo que puede ser una barrera para su adopción.
Valor agregado: La sostenibilidad es un factor clave en la percepción del consumidor y en la competitividad de las empresas. Durabilidad: Aunque son sostenibles, algunos materiales biodegradables pueden no ofrecer la misma resistencia que los plásticos convencionales.
Cumplimiento normativo: El uso de materiales biodegradables ayuda a las empresas a cumplir con las regulaciones ambientales y a evitar sanciones.

Casos de éxito en Latinoamérica

En países como México y Colombia, varias empresas hortofrutícolas han adoptado materiales biodegradables en sus procesos de empaque. Por ejemplo:

  • Grupo Altex ha comenzado a utilizar bioplásticos compostables para empacar frutas exportadas a Europa, cumpliendo con las estrictas normativas de sostenibilidad de ese mercado.
  • En Colombia, una cooperativa de pequeños agricultores ha integrado empaques de fibras de bagazo de caña para comercializar productos orgánicos, logrando aumentar su valor percibido en los mercados internacionales.

Innovaciones y tendencias para 2025

La innovación en materiales biodegradables continúa evolucionando, y se espera que estas tendencias impulsen el sector hortofrutícola en los próximos años:

  • Materiales inteligentes biodegradables: Estos empaques están diseñados para monitorear la frescura de los alimentos, garantizando la calidad y reduciendo el desperdicio.
  • Economía circular: Las empresas están adoptando modelos de reciclaje y reutilización de materiales para maximizar los beneficios ambientales.
  • Normativas más estrictas: Se prevé que las leyes ambientales en Latinoamérica promuevan aún más el uso de materiales biodegradables, obligando a las empresas a adaptarse rápidamente.

La transición hacia materiales biodegradables en el sector hortofrutícola no solo es una respuesta a la creciente presión regulatoria, sino también una oportunidad para liderar el camino hacia una industria más sostenible.

Aunque los desafíos persisten, las ventajas económicas, ambientales y competitivas hacen que esta inversión valga la pena, es momento de que los profesionales del sector adopten estas alternativas y contribuyan a un futuro más verde y responsable.

Fuente: The Food Tech,  25 de enero 2024 

https://thefoodtech.com/insumos-para-empaque/tendencias-en-materiales-biodegradables-para-el-sector-hortofruticola/ 

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La Revolución de los empaques eco-migables

La Revolución de los empaques eco-migables

La Revolucion de los empaques eco-migables

La Revolucion de los empaques eco migables

De unos años a acá se ha desatado una verdadera revolución en materia de empaques, ese componente fundamental en el comercio de todo tipo de productos, desde lechugas frescas hasta televisores de última generación. El detonante: la crisis del plástico.

Se estima que en el mundo solo se recicla 9% del plástico que se produce y el resto se incinera o termina en basureros. En Colombia, de acuerdo con Acoplásticos, se producen 1,4 millones de toneladas de plásticos al año, especialmente para empaques. Esta enorme producción está ejerciendo una presión quizá irreparable sobre el medio ambiente; y los consumidores, ya conscientes de esta problemática, vienen cambiando sus elecciones y exigiendo a las marcas que busquen soluciones de empaque sostenibles.

Colombia no es ajena a este fenómeno. En la misma dirección que en otros mercados del mundo, en nuestro país se vive hoy un ambiente de innovación y búsqueda de nuevas ideas para enfrentar el reto de producir empaques sostenibles.

La era de los empaques sostenibles

Uno de los desafíos más complejos en materia de empaques es reemplazar los plásticos de un solo uso, como las bolsas del mercado, En el mismo terreno está Mahíz, una iniciativa que nació en Envigado, Antioquia. Los hermanos Sebastián y Camilo Estrada decidieron apartarse de la empresa familiar – productora de bolsas de plástico– y aprovechar la infraestructura y su conocimiento del mercado para ofrecer una nueva opción de bolsas en un material compostable a base de almidón de maíz.

“Esto significa que en menos de dos meses una bolsa de Mahíz expuesta a la tierra y la humedad puede descomponerse por completo, a diferencia de un empaque tradicional de polietileno, el material de las bolsas plásticas, que puede tardar décadas en completar el proceso de compostaje”, explica Sebastián.

Como Cáscara y Mahíz, son numerosas las iniciativas que buscan un reemplazo para los plásticos de un solo uso, a partir de fibras naturales: almidón de achira, pepas de aguacate, cáñamo, cascarilla de café, entre otros, hoy son materia de estudio en el país.

El sector se reacomoda

El sector del plástico es uno de los sectores manufactureros más dinámicos en el país, y los actores se han preparado para responder a los retos de la crisis del plástico, especialmente porque actualmente la tendencia de empaques va hacia el eco-diseño, que busca facilitar la reciclabilidad del producto e incorporar materia prima reciclada en el mismo, sin perder sus propiedades y beneficios. 

En este sentido, el presidente de Acoplásticos, Daniel Mitchell, afirma que “los materiales plásticos reciclados son cada vez más utilizados para la fabricación de empaques. En el caso de los que tienen contacto con alimentos, se han dado avances significativos para el uso de material reciclado, sin que esto afecte el cumplimiento de estándares sanitarios de inocuidad”

Un ejemplo de esto es la empresa Amcor Rigid Packaging, en Cali, que ideó una botella para aceite de cocina elaborada con material 100% reciclado, a partir de un trabajo en conjunto con la marca Gourmet. Así, se reduce la huella ambiental del producto, garantizando la seguridad de su empaque.

Los grandes impulsan el cambio

Las marcas siempre terminan haciendo lo que les exige el mercado, en este caso, empaques sostenibles. Por eso, grandes jugadores en Colombia están dando pasos decisivos, que una década atrás eran impensables.

Alpina, por ejemplo, tenía la mayor parte de sus productos en empaques de plásticos. Hoy, gracias a una importante inversión en innovación y recursos, está en camino de cumplir la meta de reducir su huella ambiental: reemplazaron los pitillos de plástico por unos de papel, rediseñaron los vasos de yogur para reducir a la mitad el plástico que utilizan y empezaron a utilizar material reciclado –por ejemplo, en el BonYurt y en los jugos Soka–.

Andrés Marantá, director de diseño de Alpina, explica que en esta empresa “tenemos el reto no solo de proponer alternativas de empaque, sino también de reducir y contar con materiales sostenibles que permitan mantener la calidad y la esencia de nuestros productos”. 

De igual manera, Coca Cola, la gigante de las gaseosas, ha puesto sobre la mesa una apuesta ambiciosa: que al menos 25% de todas las bebidas de su portafolio se vendan en botellas de vidrio o plástico rellenables o retornables para 2030. En cumplimiento de este norte, ha invertido 20 millones de dólares en Colombia para ampliar la disponibilidad de envases retornables en el mercado.

Uno de los pasos más importantes en este plan es el diseño de la “botella universal”: transparente, retornable, reciclable, con etiqueta removible y que se utilice en cualquier bebida del portafolio. Por eso, los consumidores habrán notado que la icónica botella verde de Sprite está desapareciendo del mercado, ya que este color es más difícil de reciclar. 

los empaques de alimentos o las cajas y cubiertos para comidas a domicilio.

Respondiendo al reto, han surgido iniciativas que apelan a la innovación para resolver un problema complejo: ofrecer empaques biodegradables que reemplacen al plástico y sus cualidades. Una de ellas es Cáscara, una empresa que trajo al mercado nacional empaques para alimentos elaborados a partir de residuos orgánicos o reciclados –como bagazo de caña de azúcar o cascarilla de arroz– y que se descomponen naturalmente en 8 a 12 semanas. 

“El objetivo es desarrollar productos estéticos y a bajo costo, para abastecer la creciente demanda de domicilios y take-away, sin dejar rastro ambiental”, explica su fundador, Martín Ramírez. Hoy, Cáscara ha ayudado a reemplazar los plásticos de un solo uso para marcas como Grupo Éxito, Wok, Crepes and Waffles, Bavaria y Diago, entre otros.

Y por último –aunque los ejemplos son numerosos–, la multinacional Colgate Palmolive se convirtió hace poco en la primera en utilizar tubos de crema dental completamente reciclables, gracias a un esfuerzo de innovación y a la inversión de ocho millones de dólares en su planta de Cali. Además, redujo el uso de plástico en marcas como Suavitel, Axión y Fabuloso.

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Materiales de origen natural para empaque de alimentos en 2025: innovaciones y aplicaciones para una industria sostenible

Materiales de origen natural para empaque de alimentos en 2025: innovaciones y aplicaciones para una industria sostenible

Materiales de origen natural para empaque de alimentos en 2025: innovaciones y aplicaciones para una industria sostenible

Materiales de origen natural para empaque de alimentos en innovaciones y aplicaciones para una industria sostenible

Materiales naturales que revolucionan el empaque alimentario

La industria de empaques para alimentos se encuentra en un momento crucial de transformación, impulsada por la creciente preocupación por el medio ambiente y la necesidad de alinearse con normativas cada vez más estrictas en torno a la sostenibilidad.

Los consumidores demandan soluciones que minimicen el impacto ecológico sin comprometer la funcionalidad y la seguridad de los productos alimenticios.

Esta tendencia no solo afecta a grandes marcas, sino también a pequeñas y medianas empresas que buscan posicionarse en un mercado cada vez más competitivo.

Los materiales de origen natural, como el almidón, las fibras naturales, la celulosa y los compuestos a base de algas, se presentan como alternativas viables y sostenibles frente a los plásticos convencionales.

Estas soluciones innovadoras no solo contribuyen a reducir los desechos plásticos, sino que también ofrecen propiedades que mejoran la funcionalidad del empaque, como barreras contra gases, resistencia mecánica y compostabilidad.

Además, el desarrollo de estos materiales está impulsado por avances tecnológicos y colaboraciones entre industrias y centros de investigación.

El papel del almidón y las proteínas en los empaques sostenibles

El almidón se posiciona como un material clave en los empaques sostenibles gracias a su capacidad de biodegradación y renovabilidad.

Este compuesto tiene la capacidad de formar películas resistentes y, en algunos casos, comestibles, lo que lo convierte en una opción ideal para empaques de contacto directo con alimentos.

Además, las proteínas como la caseína, el gluten y los derivados de soya también son alternativas funcionales debido a sus propiedades mecánicas y de barrera contra gases.

Por ejemplo, bandejas hechas a base de almidón son ideales para frutas y vegetales, mientras que las películas comestibles derivadas de proteínas son cada vez más comunes en productos frescos.

Un estudio de la Universidad de Wageningen en los Países Bajos demostró que los empaques de almidón pueden reducir la huella de carbono hasta un 40% en comparación con plásticos convencionales, lo que refuerza su potencial para la industria alimentaria.

Fibras naturales

Las fibras naturales como el cáñamo, el bagazo de caña y el bambú están ganando popularidad debido a su sostenibilidad y resistencia mecánica.

Estas fibras, al ser ligeras y fáciles de compostar, son ideales para empaques destinados al transporte de alimentos pesados o perecederos.

Por ejemplo, empresas como GreenWrap ya utilizan bagazo de caña para fabricar cajas resistentes y biodegradables que pueden soportar alimentos congelados o frescos.

Además, estas fibras ofrecen ventajas competitivas al reducir costos logísticos por su peso ligero.

Desafíos y oportunidades para los materiales naturales

A pesar de su potencial, los materiales naturales enfrentan barreras como costos elevados, restricciones en escalabilidad y compatibilidad con maquinaria industrial.

Sin embargo, estas barreras también representan oportunidades: incentivos gubernamentales, avances tecnológicos y un cambio en las preferencias del consumidor están impulsando la adopción de estas soluciones.

Empresas que inviertan en investigación y desarrollo podrán liderar la transición hacia empaques más sostenibles.

Los materiales de origen natural representan una revolución en el empaque de alimentos, ofreciendo soluciones sostenibles y funcionales para una industria en constante transformación.

Adoptar estas innovaciones no solo es una responsabilidad ambiental, sino también una oportunidad estratégica para las empresas que buscan liderar en un mercado cada vez más competitivo.

En 2025, el camino hacia la sostenibilidad estará marcado por la colaboración entre industrias, investigadores y reguladores.

Este cambio no solo transformará la forma en que consumimos alimentos, sino también cómo protegemos nuestro planeta.

Fuente: https://thefoodtech.com/ Enero 2025

https://thefoodtech.com/insumos-para-empaque/materiales-biodegradables-en-el-empaque-de-alimentos-retos-y-oportunidades/ 

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Estos son los productos de plástico de un solo uso que salen del mercado

Estos son los productos de plástico de un solo uso que salen del mercado

En la primera etapa que comenzó a regir el domingo 7 de julio de 2024, se prohiben ocho productos. En 2030, otros elementos plásticos de un solo saldrán.

Desde este domingo 7 de julio de 2024, comenzó a regir la Ley 2232 de 2022 o «Ley de reducción de plásticos de un solo uso», que prohíbe la fabricación, comercialización y entrega gratuita de 14 tipos de productos plásticos de este tipo. La medida rige en Bogotá y a nivel nacional. 

Esta ley busca reducir la contaminación con plásticos y aliviar el impacto ambiental generado por estos materiales. La restricción a los productos plásticos de un solo uso se debe a su corta vida útil y difícil reciclaje, y son más suceptibles a impactar negativamente ecosistemas y ocasionar daños a la biodiversidad.

Productos plásticos de un solo uso que quedan prohibidos para su distribución y producción;

  1. Bolsas de punto de pago utilizadas para embalar o transportar paquetes y mercancías, a excepción de las reutilizables o de uso industrial.
  2. Bolsas para periódicos, revistas, publicidad y facturas.
  3. Bolsas usadas en lavanderías para ropa lavada.
  4. Rollos de bolsas en superficies comerciales para empacar mercancías o alimentos a granel.
  5. Mezcladores de azúcar.
  6. Pitillos para bebidas.
  7. Soportes plásticos para bombas de inflar.
  8. Soportes plásticos de hisopos flexibles con puntas de algodón.

La Ley 2232 de 2022, que da vida a estas medidas de restricción y producción de plásticos de un solo uso, en el país establece excepciones de algunos empaques por razones de higiene o asepsia, especialmente en alimentos y productos farmacéuticos o médicos.

Productos plásticos de un solo uso exentos de la normativa 

  1. Uso de bolsas transparentes para en empaque de proteína animal (carnes) y  frutas que no tengan cáscara, como la mora y otras.
  2. Contener y conservación de bebidas y alimentos líquidos.
  3. Conservación médica, farmacéutica o nutrición clínica.
  4. Para empaque y contención de productos o elementos peligrosos.
  5. Empaques fabricados con 100 % elementos plásticos.
  6. Para propósitos médicos por higiene y asepsia.
  7. Contener líquidos o elementos peligrosos para la salud humana.

La ley establece que los comerciantes deben desarrollar sistemas que incentiven a sus clientes a usar las bolsas solo para lo permitido.

Segunda etapa de la Ley Ley 2232 de 2022 o «Ley de reducción de plásticos de un solo uso»

A partir del 7 de julio de 2030, la ley establece otras restricciones de producción y comercialización de otro grupo de plásticos de un solo uso:

  • Envases o empaques, recipientes y bolsas para consumo inmediato o entrega a domicilios.
  • Platos, bandejas, cuchillos, tenedores, cucharas, vasos y guantes de un solo uso para comer.
  • Confeti, manteles y serpentinas.
  • Envases o empaques para llevar comida o alimentos para consumo inmediato o entrega a domicilios.
  • Láminas para servir empacar, envolver o separar alimentos de consumo inmediato o entrega a domicilios.
  • Mangos para hilo dental o porta hilos dentales de uso único.
  • Empaques, envases para la comercialización de frutas, verduras, tubérculos, hierbas aromáticas, hortalizas y hongos frescos que cuenten con cáscaras.
  • Adhesivos y etiquetas que llevan como distintivo los vegetales.
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